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  • Cuando eramos niños el miedo a la noche se escondía bajo la cama, en los armarios cerrados, en los susurros y las ausencias. De adultos el miedo a la noche se encuentra dentro de nosotros: en nuestros recuerdos, nuestros miedos futuros, los errores que nos persiguen del pasado, los dolores que nos obsesionan. Conciliar un sueño reparador es la mejor manera de equilibrar nuestra salud mental y física. Y por el contrario, el insomnio, pesadillas y el exceso de sueño pueden llegar a trastocar nuestra vida cotidiana y salud. A su vez, es como el canario en la mina, que nos avisa cuando tendremos que tener especial cuidado por mantener nuestro equilibrio.

  • Nada sería mejor para la salud mental de los trabajadores que una ley laboral justa, con posibilidad de conciliación laboral, una proyección de carrera, sin discriminación... Pero mientras tanto, con la situación actual, es lógico que el contexto laboral sea uno de los que más ansiedad y stress producen. Es el contexto donde pasamos la mayor parte de nuestro tiempo, donde las relaciones son más asimétricas, donde no tenemos demasiada capacidad de elección, y donde se demuestran todas las desigualdades de la sociedad.

  • El término es reciente, pero la sensación es una vieja conocida. La procrastinación consiste en demorar más allá del límite razonable nuestras tareas pendientes, pero no por pereza, sino en una especie de parálisis o bloqueo ante la tarea que nos importa y nos da miedo.

  • Porque sabemos que la muerte forma parte de la vida, pero con cada persona que perdemos nuestra vida cambia demasiado, y a veces nos cuesta volver a disfrutar de ella. Porque tememos avanzar, y dejar atrás a quienes fueron tan importantes para nosotros, por si al hacerlo borráramos su recuerdo.Porque sabemos que la muerte forma parte de la vida, pero con cada persona que perdemos nuestra vida cambia demasiado, y a veces nos cuesta volver a disfrutar de ella. Porque tememos avanzar, y dejar atrás a quienes fueron tan importantes para nosotros, por si al hacerlo borráramos su recuerdo.

  • La ansiedad es como un agujero negro en tu estómago que engulle todo a tu alrededor. Vives en un continuo sobresalto, con miedo por todo y por nada. Los problemas te aplastan y no sabes como salir.

  • Con la depresión se siente como un vacío interno, haciendo que ya no puedas disfrutar de las cosas habituales. La neblina se apodera de tu cerebro, que junto con el cansancio extremo hace que cada pequeño gesto sea muy difícil de realizar. Las cosas que antes resultaban placenteras ahora están cubiertas por una patina de desidia y aburrimiento. Es difícil pensar en el futuro o tomar decisiones fluidas, y nuestro mundo más allá de lo que nos preocupa empieza a desdibujarse.

  • A lo largo de la vida vamos enfrentándonos con diversas situaciones que nos enseñan (a veces a nuestro pesar) nuevas lecciones. Y seguimos caminando con nuestra mochila cada vez más cargada de aprendizajes que nos permiten enfrentarnos generalmente con más éxito a situaciones nuevas. Con lo doloroso que son la situaciones adversas inesperadas una de las cosas que solemos apreciar de ellas cuando pasa el tiempo es que nos enseñan valiosas lecciones, y aprendemos nuevas herramientas. Pero... ¿Y si no fuera necesario tener que pasar por el mal trago y aprenderlas antes de tiempo?

  • En ocasiones los grupos se encuentran con conflictos externos o internos que superan los recursos y herramientas actuales, y la toma de decisiones se comienza a bloquear.