Uno de los elementos comunes durante la depresión es la imposibilidad de realizar las tareas cotidianas. Las pequeñas cosas que antes hacíamos sin esfuerzo, ahora se hacen un mundo. Si la depresión es leve, y todavía tenemos un funcionamiento adaptativo, es posible que seamos capaces de centrarnos en temas que consideremos más importantes. Y es lógico que dejemos de lado cosas que no sean tan imprescindibles, como la limpieza del hogar.

Pero levantarte de la cama. y ver los pijamas sucios en el suelo conviviendo con las pelusas, la pila de platos sucios desafiando la gravedad, y una mezcla indescriptible de olores hace que tus ánimos no puedan estar por las nubes, retroalimentando el malestar.

Estos son algunos de los consejos para mantener la casa limpia cuando tenemos depresión.

1.- Trata la depresión.

Es el consejo obvio, siempre hay que ir a la raíz del problema. No podemos esperar que las cosas cambien si no hacemos nada para que cambien. Y cuando no sabemos qué cambios hacer, cómo hacerlos o cómo tener energía para hacerlos es cuando necesitamos ayuda externa. Eso sí, en terapia no repartimos la varita mágica para solucionar problemas. Todavía 😉

2.- Prioriza.

Cuando la energía y el tiempo es infinito, es fácil dedicarse a todas las tareas de mantenimiento y limpieza que implica una casa. Pero cuando la energía es limitada es necesario priorizar. Tener ropa limpia es más importante que limpiar el polvo de la parte de arriba de las alacenas. Y tener la nevera llena es más reconfortante que tener los cristales limpios. No pretendas tener la casa entera como los reportajes de las revistas, sino cumplir unos mínimos que te fijes.

3.- Automatiza.

Los robots son tus amigos, no hace falta que tengan la brillante apariencia de C3PO, pero el arrullo de la lavadora y el terco zumbido del lavavajillas son música celestial si lo comparamos con las energías y tiempo que les dedicamos a estas tareas. Investiga que aparatos pueden estar destinados a hacerte la vida más fácil, y recurre a la segunda mano y las redes de apoyo mutuo si no puedes permitirla. Para tareas como hacer la compra puedes investigar en hacer la compra por Internet, y automatizarla para que llegue una vez por semana. Muchas tiendas de barrio también sirven a domicilio si haces el pedido por teléfono.

4.- Minimiza.

Sólo deberíamos tener las cosas que podemos atender, pero en esta sociedad consumista es fácil acumular más cosas de las necesarias. Y esas cosas materiales, como ropa o objetos de decoración, además de ocupar espacio necesitan mantenimiento y cuidados, que en esta situación no podemos permitirnos. Como diría Marie Kondo, las cosas también nos ocupan espacio mental, y sólo deberíamos quedarnos con aquellas que sean bellas, útiles o que nos den alegría. El libro de dicha autora japonesa “La magia del Orden“, es una buena opción para empezar. Y si nuestra vena friki es más grande, es recomendable la versión manga de dicho libro. Para elementos como el armario es útil la técnica de Armario Cápsula, el reto de las 33 prendas o llevar una especie de uniforme al trabajo. Como hacía Steve Jobs, Marck Zuckemberg o Mortadelo.

5.- Marca pequeños objetivos.

Deconstruye las grandes tareas en microtareas más asumibles. “Tener la rompa impecable”, se operativiza en

1.- Poner la lavadora,

2.- Tender la lavadora,

3.- Recoger la lavadora,

4.- Ordenar la ropa.

Comer algo bocadito a bocadito evita que se nos haga bola, y podamos sentir más satisfacción al completar cada pequeña tarea.

6.- Asume la realidad y adapta las tareas a ello.

Aunque en un mundo ideal existen dos categorías – lo limpio y lo sucio-, en la realidad existen una variedad de grises como demuestra la existencia de un ser mítico en todas las casas: la silla. En todas las casas suele existir una silla, donde acumulamos la ropa que todavía no está demasiado sucia para ir al cesto de la ropa sucia, o se convierten en la sala de espera de la ropa limpia antes de ser colocada en su lugar. Debemos abrazar nuestras zonas grises y poner por ejemplo dos cestos bonitos que cumplan esa función, y resulten estéticamente más adecuado.

7.- Pide ayuda.

Si convives con compañeros de piso, parejas, hijos es lógico que les pidas que asuman más cantidad de tareas en su parte de corresponsabilidad durante esta temporada, ya lo habrás asumido tú o lo harás en otros momentos de vuestra convivencia. Pero en el caso de vivir solo/a tampoco debes cortarte a la hora de pedir ayuda. Puedes contratar alguien que te ayude a darle un empujón a las tareas, o pedirle a tus amigos hacer una pequeña fiesta de limpieza. Cuando te piden “llama para lo que necesites”, también se refieren a este tipo de cosas.

8.- Celebra

Si no te celebras tus pequeños logros…. ¿quién lo va a hacer?. Eres una persona maravillosa, y haber hecho este gran esfuerzo. Hazlo agradable durante la tarea, poniendo tu música alegre para limpiar o podcast favorito. Abraza las pequeñas celebraciones, como tu taza de té favorito tras terminar las tareas, o un paseo para comprar flores para celebrar tu nueva casa limpia mantendrá la motivación alta, y recompensará los malos tragos.

Autoría de las imágenes: Dante, vía Slothilda.com

Y si te animas a pedir ayuda para salir de la depresión no dudes en contactar con nosotras, te ofrecemos psicoterapia presencial o online para recuperar tu bienestar emocional.

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